26 diciembre 2005

La vergüenza nos hace perder mucho tiempo

Os cuento una historia que, aunque escuchada mil veces, cada vez que salta a los periódicos o a la televisión, no deja de sorprenderme.

Hace unas semanas, escuché la historia de Manuela y Leandro...

Manuela y Leandro se conocieron, allá en los años 20, cuando contaban con 6 y 10 años, respectivamente. Estaban juntos todo el tiempo, no se despegaban el uno del otro. Vamos, como cualquier niño en edad de jugar. Pero el tiempo, pasó, pasó, pasó... y al final no pasó nada. El problema es que Manuela y Leandro se querían. Tenían la apetencia y la voluntad de estar siempre unidos pero ninguno de los dos, por vergüenza, prudencia o vaya usted a saber se atrevió a dar el paso y 'arrimarse un poquito'. Era otro tiempo.

Esto hizo que Leandro, sumido en una profunda tristeza, marchara a Estados Unidos a trabajar como carpintero a una granja de un tío suyo, en Texas. Allí estuvo trabajando hasta el año 84, momento en el que volvió a España.
Al llegar a España, el hombre, al haber enviudado de su segunda esposa y encontrarse sólo, decidió irse a vivir a una residencia en la que pasar lo que le quedara de vida. Allí fue conociendo a cada uno de los internos, los que serían su familia, los que serían su apoyo moral durante lo poco o lo mucho que su corazón aguantara.

Y encontró a una mujer con el rostro cansado, con un halo de cierta tristeza y con una belleza distinta a la de las otras ancianas. Estuvieron hablando durante horas sin decirse sus nombres y, antes de acostarse, de ir cada uno a su habitación, Manuela con voz temblorosa dijo al hombre: "hay que ver como la vergüenza nos hace perder el tiempo, Leandro". El recien llegado no pudo sino mirarla sorprendido, buscando una conexión que no tardó en encontrar. Era Manuela.

Casi 70 años después, sus vidas volvieron a encontrarse y decidieron que, la vida, no volvería a darles otra oportunidad.

Esta vez, apartarían la vergüenza porque no tenían tiempo para perder.

Pues eso, una vez más, los mayores nos hacen aprender y reflexionar. Ellos nos han mostrado su error para que aprendamos de él.

Otra cosa... probablemente, si Manuela se hubiera casado con Leandro, al tiempo se habrían divorciado, o separado, o ella habría aguantado las infidelidades de éste, o habrían vivido para siempre rodeados de hijos y nietos...

Eso nunca lo sabremos.

Lo importante es que habrían dado el paso.

(...)

Ésta es una historia real; aunque, podría servir, perfectamente, para ilustrar la filosofía del descreimiento. Sirva, pues, esta historia como pequeño entrante de lo que, en próximos posts, iremos explicando.

(...)

Y una canción, por navideña y por kistch: 'Last Christmas', de Wham! Para qué decir más.

13 Comments:

Anonymous Anónimo said...

sólo pueden ganar los q juegan...

lunes, diciembre 26, 2005 3:36:00 p. m.  
Blogger pedro said...

... pero son tantas las perdidas. Lo mejor, tener un buen plan (de pensiones)

lunes, diciembre 26, 2005 5:04:00 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Como diría una amiga: ´

"Todo sería infinitamente más fácil, si cada uno de nosotros llevara un cartelito en la frente, en el que poder leer el nombre de la persona deseada"

La realidad es que de momento la tecnica no llega a esos niveles y tenemos, tan solo, dos opciones: agarrar el toro por los cuernos o quedarnos detras de la barrera.

lunes, diciembre 26, 2005 5:24:00 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Quedarnos detrás de la barrera no mola, pero a veces da miedo. Eso sí, si voy a la plaza, no será para mirar.

El día que vaya, torearé; y si no triunfo, que me pille el toro.

Pero medias tintas, las justas.

lunes, diciembre 26, 2005 6:21:00 p. m.  
Blogger pedro said...

Hay que actuar con aplomo, pero sin perder la actitud. Eso si, cuando se ve la cosa clara, hay que dejarse llevar, sin ningún tipo de miedo, siempre que las cosas estén claras.

(...)

Parece que vamos volviendo a la actividad bloguera... eso está bien.

Un abrazo a todos.

lunes, diciembre 26, 2005 6:30:00 p. m.  
Blogger Para, creo que voy a vomitar said...

Increíble que ocurran historias así, no la conocía.

Yo soy un puto vergonzoso de mierda. Afortunadamente cuento con un "Manuel", pero aún me cuesta con los que no son Manueles. Si las personas pensáramos menos con la cabeza, habrían más historias de amor..., más historias, en general.

Un saludo, Pedro. Gracias por marearte en mi rinconcito. Yo mearé un poco en este.

lunes, diciembre 26, 2005 6:41:00 p. m.  
Blogger Sr elixis said...

Querido Pedro, espero que sigas con este blog que me esta gustando mucho. Aun recuerdo el dia en el que los dos decidimos hacer un blog jajaajjaaj Y bueno, no nos va muy mal, cada uno a su estilo claro. Que casi seguro que vaya esta semana a verte ok?? si puedes claro, yo ire de todas formas si puedes pues nos vemos. Gracias por tu mensaje.

martes, diciembre 27, 2005 2:53:00 a. m.  
Blogger pedro said...

Pues si el trabajo me lo permite, no dude que nos veremos. No nos va mal, pero tampoco bien.

Besos.

martes, diciembre 27, 2005 3:41:00 a. m.  
Blogger Deckard said...

Bonita historia, si señor. Para que luego digan que el destino no existe...

En cuanto a vergüenzas y desvergüenzas estoy más en el lado de los que lo dicen todo. Nunca sabes cuando te arrepentirás de algo que no dijiste.

martes, diciembre 27, 2005 8:38:00 a. m.  
Blogger Sr elixis said...

Por cierto Pedropa estamos todos ansiosos por ver publicado un articulo de agradecimiento a todas las personas que vivitamos tu blog y hemos hecho que pases de las 1000 visitas jajajaaj

martes, diciembre 27, 2005 2:29:00 p. m.  
Blogger pedro said...

jajajajaja... las gracias, como el perdón, no se piden, se dan...

ya caerá...

martes, diciembre 27, 2005 2:37:00 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Entre tu y http://blogs.chueca.com/buscandonovio me vais a volver loco... en fin...

Este artículo es hermoso. Quiero películas que hablen de la ancianidad, de amor en la vejez, de soledad en al vejez, de salud en la vejez, de vejez y de todo lo relacionado con la vejez, la muerte, la vida, la risa, el llanto... todo

gracias por darle espacio a las personas que se aman en este blog.

Se encontraron cuando tenían que hacerlo. Aunque suene místico y al estilo serendipity... cada uno tiene un camino que no está predestinado... ni prefijado pero... a veces hay dos personas que llegan a la vez a la misma meta sin saberlo.

miércoles, diciembre 28, 2005 2:40:00 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Great site lots of usefull infomation here.
»

sábado, julio 22, 2006 1:43:00 a. m.  

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