04 diciembre 2005

Oscuridad castellana


No era la primera vez que recogía un premio. Pero este ha sido distinto. Todos los galardones que había recibido hasta este momento eran reconocimientos de meritos que no eran del todo fiables: concursos de pintura -que esconden detrás vender una serie de enciclopedias, libros y multipropiedades-, certámenes de piano -en los que primaba la técnica sobre la expresividad- y alguna historia en la facultad, que prefiero no recordar... Así, el pasado viernes, recogí el primer premio de la primera edición del certamen poético 'San Martín, una joya en el Camino', en Frómista, Palencia.

El pueblo de Frómista se ha volcado conmigo y con mis padres -que les gusta una excursión más que a un tonto una volaera-. Gente amable y abierta, a pesar de su carácter castellano. Me ha gustado el pueblo. El pueblo, Frómista, y Palencia. Una ciudad no excesivamente grande, en la que templos góticos y románicos se combinan en una suerte de 'cócktel arquitectónico', en un ambiente oscuro en el que, sinceramente, creo que no podría vivir.

Volviéndo al pueblo, el mayor problema que le veo a vivir en un lugar como Frómista es qué hacer a partir de las 8 de la tarde. Frío como no puedes imaginar. Oscuridad, poca luz. Escasos lugares para el esparcimiento -léase pubs, discotecas, cines, locales de internet...-. Creo que en este pueblo el consumo televisivo y el índice de natalidad debiera ser de los más altos del país. Un panorama desolador que hizo que me alegrara que mis padres se apuntaran al viaje.

¿Qué habría hecho si no están allí para, al menos, darme su compañía? Pues probablemente buscaría la diversión en otro sitio, me lo habría currado más...

Una maravilla de viaje, vamos. No me voy de puente pero he tenido esta especie de excursión (que me ha recordado a las que hacía con el colegio, los viajes de estudios cutres de maristas, con tan sólo dos noches fuera de casa... a Madrid...) que me ha servido como asueto a los sinsabores de la vida terrena (o rutina diaria).

(...)

En cuanto a mí. Cada vez más, me doy cuenta que me quejo por vicio. No tengo derecho a quejarme tanto y como decían por ahí, en su momento se cerraron las dos puertas más importantes que tenía hasta ese momento. Aunque no lo parezca, se van abriendo pequeñas ventanitas. Tan pequeñas que no siempre se ven y se te escapa abrirlas...

Pero están. Sólo hay que saber verlas, saber abrirlas. Tener la pericia necesaria para girar la manivela. Y, si no da de si a la primera, esperar, no dejarla y seguir intentándolo, hasta que se abra.

En esas estamos, con la esperanza recien puesta y con la manivela de la ventana engrasada. Creo que estoy cerca de ver de nuevo algo de luz. Y se agradece.

(...)

Recomendaciones musicales, que os tengo muy abandonaos en este tema. Vamos a ver:

- Interplay, de Bill Evans y un montón de amigos suyos. Uno de los clásicos de easy listening, ajazzeada y tranquilita.

- Cualquiera de las nuevas canciones de Burt Bacharach, en su disco 'At this time'. Una forma de demostrar que los clásicos se pueden reinventar.

- Terminamos con una de clásicos. Cualquiera de las que Manuel Alejandro compuso junto a Ana Magdalena. Tandem perfecto para decenas de canciones, unas mejores, otras peores, pero de gran pegada.

(...)

Per certo, el cuadro es de Antoni Tapiès.

4 Comments:

Anonymous Anónimo said...

No recuerdo haber ganado un premio excepto en quinto de EGB que gané una cocacola como premio a haber bailado Dirty Dancing solo en el concurso de bailes.

La narración de ese pueblo... si puedes hacerla más detenida y con atmósfera de "los otros" puede llegar a ser aterradora.

Me encantan los lugares dónde el tiempo se apaga sobre las 20:00 de la noche. Creo que estamos acostumbrados a una hiperactividad mental y física que no es sana. Más medicación y menos producción mental neurótica

lunes, diciembre 05, 2005 3:58:00 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

No recuerdo haber ganado un premio excepto en quinto de EGB que gané una cocacola como premio a haber bailado Dirty Dancing solo en el concurso de bailes.

La narración de ese pueblo... si puedes hacerla más detenida y con atmósfera de "los otros" puede llegar a ser aterradora.

Me encantan los lugares dónde el tiempo se apaga sobre las 20:00 de la noche. Creo que estamos acostumbrados a una hiperactividad mental y física que no es sana. Más meditación y menos producción mental neurótica

lunes, diciembre 05, 2005 3:58:00 p. m.  
Blogger pedro said...

Oye, pues lo de Dirty Dancing tiene su mérito, eh? Y el baile se las traía...

En cuanto el pueblo, es más aterrador de lo que puedes imaginar, pero prefiero evitaros ese sufrimiento. Un sufrimiento que se hizo extensivo al comprobar que todo moría a las 20.00 ZULU, provocando en mi un brote esquizoide y neurótico digno del mejor Robert de Niro...

lunes, diciembre 05, 2005 8:07:00 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

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sábado, julio 22, 2006 1:43:00 a. m.  

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