25 marzo 2006

Calderones de la Nada


Todos sabemos que el país, va como va.
Pero no nos planteamos que, teniendo semejante manada de descerebrados por todas y cada una de las empresas que salpican la geografía española, todo podría ser mucho peor. Me he dado cuenta esta mañana.
La incompetencia y la necedad a la hora de realizar un trabajo se paladea como el expectacular rabo de toro, del que rendí buena cuenta en el Restaurante 'El Tablao', en Alfacar. La cuestión es sencilla: una azafata del Centro, llama -con insitencia- al responsable de seguridad, a través del 'walkie'. Ante la ausencia de respuesta por parte de éste, la azafata se dirije al punto permanente de seguridad con una botella de agua llena. Tres segundos más tarde, la botella esta vacía... Ustedes se preguntarán, ¿magia? Pues no. Más bien ordinariez y falta de educación.
La azafata empapa teclado de ordenador, pantallas de seguridad y al propio -y también inepto- responsable de seguridad con el preciado líquido elemento, al mismo tiempo que nos deleita con su verbo fluido y etéreo: 'Étto ê póq-que nôm mâh kontet-tao'.

Una joya digna del mejor de los Lopes o Calderones.

Gente como esa es la que quema a los trabajadores que intentan desde la profesionalidad y el esfuerzo hacer bien su labor, cumplir con su trabajo. En definitiva, ganarse el pan dignamente. Y la Gerencia, haciendo la vista gorda.

Por favor, ¡decidme que no soy el único que ve estas cosas!

(...)

Entre las canciones que he encontrado últimamente, se encuentra "Veneno pa tu piel", de 'La veneno', un jit, pero jit. Intentaré colgar el vídeo lo antes posible.

22 marzo 2006

Un cuerno a tiempo es una victoria

Estoy a favor de los cuernos, siempre que se pongan bien.

Si hablamos de cuernos, no estamos tratando el tema de la infidelidad, porque la infidelidad supone un sentimiento que va más allá del sexo (al menos a mi modo de ver).

Un cuerno en el momento adecuado, puede servir para relanzar una relación que estaba muerta, para avivar una llama que estaba pendiente del pequeño agujero del chiclé (pieza fundamental para el funcionamiento de los calentadores de butano) y podía apagarse de forma definitiva.

El problema de los cuernos es que nunca hay que contarlos. En el momento que te pasas de sincero, la cagas.¡Cuántas parejas habrán terminado mal por culpa de un arrebato de sinceridad que desvela la colocación de la cornamenta! En numerosas ocasiones, también, la necesidad de fardar por la conquista hecha es superior al silencio y consigue que media ciudad conozca los entresijos de la aventura eventual, a golpe de amantes de ocasión.

Callad, callad, siempre que queráis poner algún tipo de apendice... Por el bien de todos.

P.s.: Nunca puse cuernos. Demasiada sinceridad como para ocultar más de lo imprescindible...

16 marzo 2006

...y baja las escaleras como quiere.


Serrat remataba con esta frase cada vez que cantaba aquello de 'Cada loco con su tema'. Y es que, ciertamente, sobre gustos no hay disputas. Al menos no debiera haberlas. Por eso no entiendo cuando, en una sociedad como la que nos ha tocado vivir hay gente que te exige ser de una determinada forma, alegando que somos libres de hacer lo que nos de la gana, que en el siglo XXI no hay límites.

En momentos como esos, en los que se me da -condescendientemente- la posibilidad de hacer lo que quiera, de tirar por la calle de enmedio, es cuando me vuelvo un punto irascible, llegando a sacarme de mis casillas. Creo que tengo derecho de actuar como quiera, usando las libertades para romper los límites o, al contrario, usar mi libertad para ser conservador y actuar como yo quiera, y no como, supuestamente, debo actuar, ser o hacer.

Deberíamos pensar en los demás, y tolerar como son, aceptarlos, sin criticar. Es posible que puedan hacer de otras formas, pero si han elegido la tranquilidad, respetemos -respetadme- esa tranquilidad.

Porque cada quien es cada cual...

11 marzo 2006

Para verte mejor...

Me he comprado unas gafas para ver de cerca.

Para veros mejor.

P.S.: He estado casi un mes fuera de juego. El ordenador jodido y un nuevo trabajo, que me convierte en pluriempleado han hecho que no diera las señales de vida que me hubiera gustador dar. Dos años después casi nada ha cambiado.